Encontré una buena solución para mis problemas de la práctica del sexo, de las peleas por regresar de madrugada con unos simples tragos de mas, de no dormir en la casa por haberme quedado cuidando a un ancianito enfermo en un hospital, de temer cuando me mira raro, y un largo e interminable ectcétera que se puede resumir en que soy un hombre incomprendido (si, ya lo se ... ¿cómo un hombre tan bello y sexy como yo puede estar sufriendo este calvario? ... yo mismo no lo entiendo).
Pero esos apaleados tristes días están llegando a su fin. Ya tengo una buena solución. Aunque pensándolo bien, a lo mejor no es tan buena.
Es que esta solución me trae a su vez, otro problema: Mi mujer no cabe en la nevera.
¿Qué hago? ... porque tampoco es como para sacar la cerveza de ahí ... y si la dejo fuera (por supuesto que a mi mujer ... la cerveza, nunca !!!) en poco días va a empezar a oler mal y me va a dar cierto asco ir a buscar la cerveza a la nevera.
Creo que mejor la corto en pedazos con una sierra busco alguna otra solución menos complicada. Quien sabe, a lo mejor si me tranquilizo y soy buen esposo no tengo que investigar tanto.
Moraleja: Arbol que nace torcido ... del cielo le caen las hojas.
Ya estoy por creer que me estoy poniendo paranoico ... pero ¿PARANOICO YOOOO?.
Bueno, mejor me calmo.
El problema es que ultimamente mi esposa pone una cara un poco rara cuando me mira.

Yo se que soy un tipo atractivo y deseado por las mujeres del mundo, pero esa mirada no me está diciendo que quiere un menage a trois, ni que me va a bañar en chocolate, ni ninguna de esas cosas tan habituales entre nosotros.
Algo me dice que no me mira con buenos ojos.
A lo mejor quiere sorprenderme y darme una noche de sexo común y corriente. Sería sorprendente !!!.
¿Alguien me ayuda a preguntarle?
Moraleja: No por mucho madrugar vales por dos.