El pasado Domingo fui invitado a una visita campestre que prometía comida, bebida y conversación.Yo, que aún no conocía el campo panameño, me entusiasmé con el paseíto. Al final iba a ocupar un tiempo libre en algo que siempre me ha gustado, el campo y la vida silvestre (esto si que es verdad ... de verdad que soy fanático a la vida silvestre ... bueno, Lulu también).Todo transcurrió dentro de la normal normalidad, como todas las cosas normales (¿seré anormal?). Y yo que tengo como norma (¿no debería poner aquí un link al sitio de Norma?) cada que vez que puedo, hacer un recorrido por el campo para respirar el aire puro, no contaminado por el humo de los vehiculos, ni el hollin de las fábricas, ni del canto de las ballenas, avisté un caballo. Raudo y veloz (yo ... el caballo estaba parado) pregunté si lo podía montar (al dueño ... no al caballo ... digo ... que le pregunté ... no es que me halla montado al dueño ... que líos este lenguaje !!! ... el próximo post va en esperanto). El dueño me dijo que sí, que lo podía montar (y dale ... quise decir montar al caballo).
Esta vez no tan raudo y veloz, porque los estribos me quedaban incómodos, partí a recorrer los campos panameños en busca de nuevas experiencias y aventuras ... ohhhh ... (aquí se debe abrir la boca ... OOOO) justo cuando estoy llegando a una línea de ferrocarril (nunca he sabido porque le dicen así ... en realidad son dos líneas ... eso es un misterio que a lo mejor dentro de algunos siglos el hombre llegue a develarlo ... ¿se dice así? ... ¿develarlo? ... bueno, eso) avisto una bella dama amarrado y acostada en la línea (¿has visto?!!!).
Como soy gente de buen corazón, al menos por el momento (los padecimientos vendrán algún día) hinqué mis espuelas talones en el costillar de mi Rocinante y corrí a salvarla de un trágico final. Así soy yo de alma benévola.
Pero cuál fue mi sorpresa (aquí poner cara de sorpresa ... como si te ganaras el Premio 20 Blogs) cuando ya desatada, la cruel muchacha desató toda su maldad y partió para encima de mí (bueno ... encima encima no ... pero se me acercó bastante) y con sus habilidades de bandida recién descubiertas por mí (aún no me había fijado mucho en ella ... yo soy así de entretenido) atome con la propia soga que yo desatola ... en fin, con la soga que la mantenía amarrada.
De ahí me montó (en mi propio caballo ... digo ... sobre el caballo .. bueno .. me tiró sobre el caballo ... en esperanto!!!) y me llevó para un rancho que tenía en las cercanías (o sea, del lado de allá de la cerca).
Primero trató de emborracharme y lo logró. Después quizo golpearme ... y lo logró (yo estaba atado .. ¿recuerdan?). Al final quizo abusar sexualmente de mi ... pero me resistí. Resistí al punto de del desmayo (¿?) ... pero no logró abusar de mi.
Al final logramos negociar mi libertad a cambio de mi promesa de enviarle por correo una lista de todo aquel que quiera compadecerse de ella y ceder a sus apetitos.
En fin, he tenido un Domingo desastroso.